Hay momentos en los que el cabello comienza a cambiar. Aparecen más pelos en la almohada, en la ducha o en el cepillo. La densidad disminuye, el brillo se apaga y surgen dudas habituales:
¿volverá a crecer?, ¿es algo pasajero?, ¿por qué ahora?
La caída capilar es una de las consultas más frecuentes en los centros especializados y, en la mayoría de los casos, tiene explicación y solución. El cabello no solo cumple una función estética: refleja el estado interno del organismo y su equilibrio general.
El ciclo del cabello: crecimiento y reposo
El cabello no crece de forma continua. Cada folículo atraviesa un ciclo compuesto por tres fases:
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Fase anágena (crecimiento): es la etapa más larga, puede durar entre dos y seis años y determina la longitud y el grosor del cabello.
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Fase catágena (transición): periodo breve en el que el folículo se prepara para detener su actividad.
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Fase telógena (reposo y caída): el cabello se desprende y el folículo se prepara para iniciar un nuevo ciclo.
En condiciones normales, aproximadamente el 90 % del cabello se encuentra en fase de crecimiento y el ritmo medio es de 1 a 1,5 centímetros al mes. Cuando este equilibrio se altera, la caída se vuelve más evidente.
Situaciones como el estrés prolongado, una pérdida de peso importante, cambios hormonales, una intervención quirúrgica o una enfermedad pueden provocar que muchos folículos entren al mismo tiempo en fase telógena. Este proceso se conoce como efluvio telógeno.
Cuando el cabello parece haber dejado de crecer
Durante una etapa de caída es habitual tener la sensación de que el cabello no crece. En realidad, el folículo no ha desaparecido, sino que se encuentra temporalmente inactivo.
El cabello antiguo cae y el nuevo tarda en emerger, lo que provoca una disminución visible de densidad. Este proceso suele prolongarse entre dos y cuatro meses. Cuando el organismo recupera el equilibrio, el crecimiento se reactiva de forma progresiva. Los primeros cabellos suelen ser más finos, pero con el tiempo recuperan su grosor y fuerza.
Qué factores influyen en el crecimiento del cabello
El ritmo de crecimiento no es igual en todas las personas. Está condicionado por múltiples factores:
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Genética
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Edad
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Estado hormonal
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Nivel de estrés
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Alimentación y aporte de nutrientes
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Salud general del organismo
El folículo necesita proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B para producir queratina. Cuando el cuerpo atraviesa un déficit nutricional o una situación de estrés mantenido, prioriza funciones vitales y relega el crecimiento del cabello.
En muchos casos, la caída es temporal y se resuelve por sí sola. Sin embargo, cuando se prolonga más de cuatro meses, hablamos de efluvio telógeno crónico, y es recomendable realizar un estudio capilar para identificar la causa.
Cómo favorecer la recuperación capilar
La recuperación del cabello requiere un enfoque integral. No se trata únicamente de estimular el cuero cabelludo, sino de comprender qué está ocurriendo en el organismo.
En los centros capilares especializados se realiza una valoración completa que puede incluir exploración tricológica, análisis del cuero cabelludo y estudio del estado general del paciente. A partir de ahí, se diseña un plan personalizado que puede incluir:
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Tratamientos de estimulación capilar
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Mesoterapia con vitaminas y factores regeneradores
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Mejora de la microcirculación
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Corrección de déficits nutricionales
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Recomendaciones de cuidado diario
El objetivo no es forzar el crecimiento, sino crear las condiciones adecuadas para que el folículo vuelva a funcionar correctamente.
El tiempo, un factor clave en la recuperación
El cabello necesita tiempo. Los primeros signos de mejora suelen aparecer a partir del tercer o cuarto mes, y la recuperación completa puede prolongarse hasta un año.
La constancia y el seguimiento profesional son fundamentales. Cuando el cuerpo recupera el equilibrio, el cabello responde de forma natural.
En Centros Capilares Lorenzo Vila
En Lorenzo Vila entendemos que cada caso es único. Por eso abordamos la caída capilar desde un enfoque médico, personalizado y respetuoso con los tiempos del organismo.
Si notas que tu cabello ha cambiado, pierde densidad o no crece como antes, una valoración profesional puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y qué tratamiento es el más adecuado para ti.
El cabello habla. Saber escucharlo es el primer paso para recuperarlo.